DIOS EXISTE. Desayunó conmigo.

Qué difícil ser papá o mamá. Siempre han existido niños difíciles (que tal vez es lo normal pero existe la necesidad de meterlos a lo socialmente correcto) pero hay unos mega-pasados de lanza. Ni modo, a unos les dan medicamentos o les ponen unas madrizas y a otros los dejan hacer todo lo que quieren. No sé que sea lo mejor pero les cuento:
Estaba desayunando muy tranquilo metido completamente en mi pedo cuando escuché un ruido infernal, algo como el despegue de un jet, un silbido macabro, un rechinido que me hizo voltear a ver que pasaba en la mesa a mi izquierda. El ruido salió de un niño como de 3 años. Era su forma de expresar que no iba a permitir que le alejaran los vasos, las cucharas y los panes de su alcance. Su hermanito como de 5 reía divertido. Parecía una familia "normal" de cuatro integrantes: papá, mamá y los dos morros. Observé al mas pequeño un rato. ¿Como es posible que semejante ruido salga de un cuerpecito tan frágil?. Regresé a mi jugo de naranja y a mi huevo con algo.
Más rugidos. Chingado. El niño ruidoso se resbala del sillón y se escapa por debajo de la mesa y corre y grita y el hermano lo persigue y ambos se suben a otro sillón y jalan las cadenas que bajan las persianas pero son tan torpes que las persianas no bajan ni suben...solo corren el peligro de caer por completo encima de los que desayunamos.
El papá se levanta, yo pensé que iría por fruta o algo así pero ya nunca regresó. La mamá se queda a tratar de controlar a estos dos...mandriles.
Muchos gritos, mucho movimiento, si, son dos niños pero si van a berrear y a tirar basura en el suelo pues que lo hagan en su casa, no?. Trato de desayunar escuchando las risitas de dos niños que están burlándose de su mamá que no los puede mantener tranquilos. Volteo otra vez cuando el menor pasa de la risa al llanto: la mamá se desesperó (al fin!!!) y le puso un pellizco con cara de "que ya te estés quieto, cabrón". El mayor se caga de la risa mientras el menor llora. Es decír, de sus pinches gritos no me voy a escapar. Ahora el mayor llena los vasos y las tazas vacías con pan, mermeladas, mantequillas y sobras de huevo con jamón. Tira una taza que aún tenía café. La mamá le aleja todo al mismo tiempo que trata de limpiar el café con una servilleta, el niño la mide, su mirada revela la pinche malicia mal pedo que mucha gente justifica con la mamona frase de "ay, pues es un niño". Recuerdo lo que hacía mi papá cuando yo me quería pasar de lanza: Me hundía su dedo índice en el pecho al mismo tiempo que preguntaba: "Hey ¿No entendiste?". Su dedo quemaba, dolía, era la promesa de que si me hacía pendejo recibiría entonces toda la mano.
El menor ya no llora, desafortunadamente el pellizco como que le dio permiso de mancharse. El papá no regresa, la mamá sienta a uno enérgicamente mientras el otro se escapa por algún lado. El mayor viene a mi mesa, me examina:
-WARpig: Huevos...
-Niño: Que?
-WARpig: Que estoy desayunando huevos.
-Mamá: Juanito, ven acá!
El menor llora y se escapa mientras la mamá aleja a "Juanito" de mi. Hijos de la chingada, ya me tienen hasta la madre. Estoy a punto de cambiarme de mesa. Solo hay mesas como para 6 personas. A ver si se desocupa una mas chirris sino ni modo, la que sea. El papá no regresa. Todo está fuera de control. La mamá no tiene nada de autoridad, los niños nada de educación y yo no vine a desayunar para que me taladren los oídos con sus pinches gritos de puerco en rastro. En eso llegó Dios.
Si. Dios llegó a mi mesa me miró con su infinito amor y luego miró a los niños "inquietos". Se apiadó de mí, tomó un pedacito de pan, no le gustó y se fue. No sin antes dejarme un regalo.
Los gritos del menor se transformaron en tos. Y jalaba aire y tosía y la mamá gritaba. Las risas del mayor seguían mientras su hermanito se ahogaba. Se los juro por Dios (que se acaba de ir) que el mocoso se estaba ahogando MAL pedo. NADIE (repito) NADIE le hizo el paro a la señora, todos los comensales y los meseros ya estabamos hasta la madre de esos pinches animales. La mamá para al niño en el sillón y lo sacude y voltea y yo espero no estarme riendo. El mayor los ve ahora desde algún lugar, ni pedo, perdió, el mas chiquito tiene ahora toda la atención y a él nadie lo pela. El menor tose y tose y jala aire y tose y jala aire y yo comienzo a desesperarme también. ¿Y si se muere el pinche escuincle aquí a un metro de mi?.
Pero Dios lo tenía todo planeado. Y el niño vomitó.
Y ahí va el jugo de naranja, la leche, los pedazos de papaya, el migajón, el huevo. Todo salió por su hociquito. El sillón, la mesa y el suelo quedaron estampados con el humeante contenido del que hace 5 minutos era un "niño normal e inquieto".
La mamá lo cargó y lo sacó del restaurante (claro, tenía que vomitar a la vista de todos los que estábamos ahí desayunando para que la cabrona AL FÍN se decidiera a sacarlo) y yo me fui a una mesa lejos de ahí. Levanté un brazo y le señalé a la mesera mi nueva ubicación (no fuera a pensar que me fui sin dejarle propina).
-Mesera: Ay, que horror, verdad?.
Cuando me volvió a servir café yo estaba pensando en el sentido del humor de Dios.

HOSTS

Warpig