Tao, Zen y la Mojarra frita

Gran concentración y disciplina Zen combinadas con Tao y sentido común se requiere para comer “mojarra frita” como a mí me late. Algunas veces nos topamos con alimentos que no requieren de dicha preparación: los ves, los hueles y los muerdes y los tragas y ya.
La mojarra es un GRAN pedo. A BIG Fish.
Dejemos a un lado el desmadre que es comprarla, conseguirla, transportarla y freírla. Gran pedo. Si.
Contruír su “guarnición”, obtener el grado exacto para que no se queme ni quede cruda. El olor que se queda en la ropa, en tu casa, en el cabello. Eso, repito: dejémoslo a un lado.
Suponiendo que ya la tenemos humeando ahí frente a nosotros, “crocante” como dice Narda Lepes, con esos trocitos de ajo carbonizados a punto de entrar a tu organismo y AHUYENTAR a todas las chicas, empiezas a salivar, tomas el cuchillo, el tenedor y comienza uno de los peores episodios de ANSIEDAD GASTRONOMICA con el que me enfrento de vez en cuando. Primero, un trago de cerveza fría como para ayudar con la concentración al mismo tiempo que nos relaja un poco y prepara boca y lengua para lo que viene: un gran trozo de mojarra frita al mojo de ajo. MMMmmmmm.
Aún le salen burbujitas de aceite de la panza, está caliente, bien. Cortas el primer pedazo de mojarra y...comienza el GRAN PEDO:
-Hay que ponerle limón. Claro, si no que chiste. ¿Me pasas los limones?. MMmta madre, ya salivas. Ya la esperas..pero hay que esperar.
-Limoncito. Ah...sale hasta humito cuando el limón toca ese trozo de mojarra. Pero para que sepa como a mi me gusta, hay que “bañar” ese trozo de mojarra en la mezcla de salsa roja picosa y mayonesa. Bañas el trozo ese pues...chingao!! a ver a que horas...
-Ahora, ya podríamos llevar ese trozo de mojarra frita a la boca..pero por algo está ahí la cebolla!!!. Claro, claro. Entonces, que el tenedor pinche también un trozo de cebolla. La diferencia entre un bocado de mojarra frita sin cebolla a uno CON cebolla es notable. Los hombres la comemos con cebolla. Dejemos a un lado las pinches mamadas “light” y las mariconadas de decir “a mi sin cebolla, por favor”. No mames. Es una mojarra. Si vas a salir con tus mamaditas mejor pide filete y deja de chingar.
-Listo entonces para degustar...No!. Ni madres. Un buen bocado de mojarra frita al mojo de ajo...no es nada sin el trocito reglamentario de ajo chamuscado. Ni pedo, guey. Ya estás aquí. Ya la preparaste como te gusta, tienes todos los ingredientes. Pus ya!!! Que el tenedor también pinche uno de esos pedacitos de ajo que por algo te los puso ahí el cocinero. Vale madre... va, pues.
-Todo listo al fin. En el trayecto del plato a tu boca ves todo: el trocito de pez, las gotas de limón, la piel crujiente, la salsa con mayonesa, el pedacito de ajo y la cebolla. Ya vas cerrando el ojo para entregarte al placer pero....recapitulas en una micro-millonésima de segundo: “¿una pinche espina?”. Hija de su pinche madre.
-A veces me ha valido madre ya haber llegado hasta este punto de la degustación y que una pinche espina interfiera entre mi mojarra y yo. Pero los resultados no son buenos: terminas mordiendo una pinche espina dura de matar y ya en la boca se convierte en TRES espinas o mas. Acabas hasta metiéndote los dedos a la boca. No hay pedo si estás con los cuates. Pero con la familia de tu novia es como penosillo porque primero la andas localizando bien con la lengua y las muelas y ya después metes los dedos pidiéndole a Satanás que la pinche espina CEDA al primer intento. Chale. Pus antes que nada, quitémosle esa pinche espina que se está cagando de la risa de ti. ¿Ya te fijaste que no hemos probado ni un pinche bocado?.
Y así, cada bocado, cada vez que comes mojarra frita al mojo de ajo. Una gran prueba de valor, filosofía, humildad y juicio. Gran platillo. Gran ejercicio mental. Por algo, como se ve en la foto, la mojarra frita y su guarnición (jajajaja, eso parece el nombre de una malísima banda de ska chilanga: “Ahora con ustedes: La Mojarra Frita y su Guarnición!!!”) se parece al simbolo del ying y el yang.
Provechito.

HOSTS

Warpig