Disparandole a los colibríes

-Hay una pareja que me intriga. El señor se ve de mas edad que la señora. Cuando los topas en la entrada del edificio o en la calle todo parece normal: sonríen y saludan (últimamente las personas ya casi no saludan a desconocidos). Pero hay días que todo cambia. Como viven hasta abajo, sus gritos se escuchan en todo el edificio. Insultos manchadísimos salen de la boca del señor. Las palabras de la señora no se entienden pero su tono de voz es tranquilo, severo y al mismo tiempo conciliador. Tienen un hijo adolescente que escucha a The Doors y canta las rolas. A veces la mamá le hace segunda y juntos están cantando lo que parece el repertorio de una colección de éxitos de los 70’s. Es curioso porque hoy, los jóvenes de 15-16 años podrían saber quien es Jim Morrison pero... ¿saberse las letras de sus rolas y con una pronunciación muy decente?.¿ Difícil, no?.
El morro es como rocker de cabello corto, también me saluda y cuando se topa a la vecinita de arriba se pone nerviosón. La vecinita es fresa, flaca y cuando te pide mover el carro para que ella pueda salir te agradece mucho y le da como penita. Yo trato de que no se preocupe: todos en algún momento necesitamos de todos así que no hay pex. Además, son las reglas del condominio. “Enojarme” o “tardarme” sería una estupidez. Sería como provocar que ella, en algún momento, se “enoje” o se tarde.
Mi chica cree que la vecinita me gusta. Jajajaja. Neta que no: Tiene como 17-18 años, es planita, piel blanca y definitivamente no sabe manejar. Cada semana, su auto tiene una nueva mordida, una nueva patada o un nuevo rayón con moneda o llave de algún cabrón pasado de lanza. Su tono de voz, en otros años, sería muy desagradable para mi. Hoy ya no me conflictúa como antes. Además, creo que ya todas las chicas hablan así. Como Bárbara Mori en anuncio de celulares. Ya sabes cómo, hombre. Como locutora de Exa o Digital 99 sin pretender estar “bien prendida, chavos”.
Pero volvamos con el señor. A veces llega bien pedo a su casa y comienza a decirle de cosas a su esposa. Es difícil imaginar al señor que en el pasillo es bien amable, diciendo tantas groserías y tan manchadas. Creo que todos caeríamos en un error muy grande si de antemano decímos “pinche ruco pasado de lanza” porque no sabemos que provoca su furia. No sabemos si la esposa ha hecho algo que provoque tal furia. Por lo general, estamos del lado de la esposa, ¿no?. La tv, la llamada “sociedad” y la costumbre nos hace ponernos de inmediato del lado del que suponemos “más débil”. A veces el hijo le entra al pleito y le grita al papá: “Ya no soporto tu pinche alcoholismo, ya me tienes hasta la madre” y el papá responde: “Tu cállate, eres igual de huevón que la pendeja esta” y así...pasan los minutos. Las puertas se azotan, las groserías de pulquería y tan efectivas (nadie dice mejor y más punzantes las groserías que un ñor) continúan y al otro día... todo parece volver a la normalidad.
La señora si tiene mirada triste pero LO QUE SI ME CAGA...es que el pinche puto de su hijo, se la pasa disparándole a los colibríes con un pinche rifle de municiones.

La próxima vez que el papá le diga “huevón-hijo de puta-tu sácate a chingar tu madre-no me vengas a mamar la pistola” no voy a estar de su lado. Creo que, lo más probable es que voy a pensar: “A huevo, cabrón. Pinche pasadito de lanza. Ojalá tu papá te rompa tu madre” pero...va a seguir disparándole a los colibríes, verdad?.

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