BANCOMER, LA ESTÁS CAGANDO

“A ver si cuando vayamos a embargar te pones así de cabrón, hijo de tu pinche madre”.
Esta amenaza no me la hizo un lector adolescente engañado por el indie-pop ni una feminazi estudiante de comunicación. Me la recetó un empleado de Bancomer por teléfono a las 7 de la mañana de un sábado.

No era la primera vez.
Desde hace tres años mi chica renta un departamento y al parecer el inquilino anterior se peló dejando una deuda bancaria. Y sólo estoy especulando porque a lo mejor lo mataron, chance sufrió un paro
cardíaco provocado por un “amigo” culero o simplemente es un sacerdote pederasta huyendo de la ley.
No sabemos y bueno, la verdad vale madre, ¿no?, no es de mi familia.
Solo se rentó el departamento a un casero muy amable que (juro por Dios que no me van a creer) es “El Señor Barriga”. No, no se parece en NADA a Edgar Vivar pero así se apellida y es a quién se le renta el depa.
Pues las llamadas de Bancomer son a toda hora preguntando por Luis Roberto Hartman. A veces hablan chicas muy amables y les explico toooooda la onda:

“Uy no, señorita. Aquí no vive. Fíjese que es un edificio de departamentos y debió ser un inquilino anterior pero no sea mala onda, anótele ahí que ya no vive aquí porque luego nos llaman muy temprano o muy tarde y la verdad es muy molesto”.
Claro, la empleada del banco promete comunicarlo a quien sabe donde y da las gracias. Pero no cambia nada. Un lunes a las once de la noche suena el teléfono y tu piensas “Madres! Una emergencia, ha de ser mi mamá” y no. Es un empleado del banco preguntando por Luis Roberto Hartman. Cuando es irritante pues cuelgas ya sin explicar nada pero insisten e insisten y vuelven a llamar. Lo hemos intentado todo: mentarles la madre, desconectar el teléfono, decirle al Sr. Barriga que ya cambie la línea, se han metido papeles que nos solicitaron en una sucursal de Bancomer y las llamadas siguen.
Los más mamones son los empleados de Bancomer varones. Cuando les dices el “no vive aquí” en seguida te preguntan si no lo conoces. Si les cuelgas llaman y llaman y llaman. A veces se ponen dignos e intrépidos, puede que sea su primer día en tan culera chamba entonces le echan ganitas. El dialogo es más o menos así siempre, desde hace tres años:
-WARpig: Ya te dije que no vive aquí.
-Empleado de Bancomer: ¿Sabe donde vive?
-WARpig: ¿Ahora quieres que haga tu chamba?
-Empleado de Bancomer: Pues si pagara lo que debe no se le molestaría, señor.
O sea, los pendejos con todo su varo y toda su tecnología CREEN que si responde un “hombre” entonces es Luis Roberto Hartman, jajajaja, chale.
A veces llaman chicas haciéndose las “buen pedo” y piden coquetonas e informales:
-¿Me comunica con Luis?
-No, no vive aquí. (las pendejas no se dan cuenta que el fondo de su oficina es siempre el mismo)
-¿Quien habla?
-Te vale verga pero no soy el que buscas.
NUNCA me pongo así con una chica, pero después de tres años de joder a veces uno ya no tiene paciencia y bueno...además no tengo por que ser amable, ni siquiera me la voy a coger!!!. Últimamente les pregunto si se rasuran la pucha o prefieren dejarse la mata larga o que me cuenten como estuvo la última vez que probaron la verga, si les gusta que mientras se las meten les hagan cosquillas en el ano o si tienen un clítoris más grande de lo normal.
Hace poco llamó una voz más calmada y grave...como a las 6:30 de la mañana. Primero te avisan, no sé por que el teléfono suena, nadie contesta pero a los 15 minutos vuelven a llamar:

WARpig: Diga...
Voz: ¿El señor Luis Roberto Hartman?
WARpig: No, no vive aquí. ¿Eres de Bancomer?
Voz: Límitate a contestar lo que se te pregunta...
WARpig: No pues...aunque no me preguntes chinga tu madre, mejor.
Voz: A ver si cuando vayamos a embargar te pones así de cabrón, hijo de tu pinche madre.
WARpig: O sea ¿vendrían un chingo? ¿Tu solo no podrías?
Voz: jajajaja te voy a ver llorando, cabrón.
WARpig: Va. Pongo las cervezas a enfriar pero...vas y chingas a tu madre primero.
Y así.....tres años ya. Empezaré a grabarlos y luego hago una edición en audio para que los escuchen en un podcast.
Digo, por si creías que solo los narcos y los secuestradores hacen TERRORISMO TELEFONICO.
No les pagues, Luis Roberto, por pendejos.

HOSTS

Warpig