La chinita se perdio.

Me acordé de China y un incidente al que creo que nadie le he comentado. En la época que fui a China apenas empezaba a desarrollarse la potencia económica que ahora es. Me acuerdo mucho de la China con sus calles llenas de tierra como en Cd. Neza pero también recuerdo la China ostentosa en la onda Hong-Kong y Shangai. Es probable que regrese este año a China por “cosas del destino”. Aquella vez, no me la acababa de incredulidad puesto que, no necesitan recordármelo, no soy ningún “rostro” ni nada por el estilo. Pero las chicas chinas se me quedaban viendo. Al principio piensas pues que es normal porque eres feo, naco y raro, no?. Pero era evidente que algo pasaba. Hasta que en una calle una chinita me paró en seco y...quería platicar!!!. Sonrisota. Piernotas. En fín. Ya saben. Se siente bien tener pegue AUNQUE SEA en China. Jajajajaja. Una noche fui a una función acrobática del equipo nacional de...acrobacias (jajaja, perdón pero esa parte no la recuerdo muy bien). La cosa es que llegué al teatro y te dan la bienvenida re amables todos y de repente...zas!!! veo a la chinita mas linda de todas. Y como pasa en las películas malas, ella también se me queda viendo. Comienza la función. Esa misma chinita que estaba en la puerta dando la bienvenida, tenía un acto con sables. Wow...de esos actos que neta te ponen de nervioso de tan cabrones y complicados. Todo salió bien. La chinita no salió herida y bajó del escenario. Poco después, en el número final también tuvo una participación leve en lo que sería una “muralla china humana”.  Los acróbatas reciben los aplausos y salen del escenario. Yo salgo por una puerta trasera a esperar el autobús turístico que me llevaría a cenar. Y en eso, sale la chinita vestida de civil, aún con maquillaje. Nos vemos otra vez. Y sonríe!!!. Chingao!!! Si supieran las chicas occidentales la importancia de una sonrisa así. Ella también esperaba un autobús...pero no turístico ni de “artistas”, ni una limusina ni un camper. Simplemente estaba esperando el autobús metropolitano. No cabía eso en mi cabezota: una artistas de talla internacional (de verdad impresionante, eh?. Al nivel del Cirque Du Soleil o más cabrón) esperando el autobús. Claro, es China. Es otro pedo, otro mundo. Y ahí estaba ella, esperando el autobús. No la quise dejar de ver para siempre acordarme de su cara y además, no llevaba cámara fotográfica. Su autobús llegó primero que el mío, subió y no alcanzó lugar para sentarse. O sea, todavía después de chingarle y arriesgar su vida con unos sables y con un mexicano caliente, se iba ir parada quien sabe hasta donde. Su autobús no arrancó. Esperó a que subieran mas chinos y chinas. Ella se acomodó y volteó a verme otra vez. ¿A poco no sería chingón acabar esta historia de la vida real con un “y ella me dijo adiós y me mandó un beso y a mi me valió madres todo y corrí a tomar el autobús de pasajeros”?PERO NO. ESO NO PASA EN LA VIDA REAL. En la vida real, solo volteó a verme otra vez y su autobús arrancó y se perdió en esa niebla mezcla de smog y tierra que hay en Beijing. Mi autobús llegó y me tapó la vista. Nunca más la volví a ver en mi vida.

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