Los reclamos amistosos.

Recibí un correo electrónico de una querida amiga. Cerró con la frase: “…o que, ¿ya no soy tu amiga?”. Eso me dio que pensar porque es una persona que realmente estimo y quiero y (de nueva cuenta) yo no estaba haciendo lo suficiente para hacerla sentir bien. Con los verdaderos amigos si me dejo torturar psicológicamente de esa forma porque ¡VAYA QUE YO TAMBIEN LOS HE TORTURADO!. Han hecho muchas cosas por las que les estoy agradecidísimo. Y bueno, si una amiga te “reclama” de esta forma, algunos pensarán “bueno, eso también es cosa de su güey, no?”. Pero estoy hablando de amistad. De camaradas. De personas con las que si vas a comer y no lo SUFRES. Con las que puedes llegar a su casa o a la tuya y…dormir si así lo quieres, sin que haya compromiso por mantener la postura, la compostura ni el protocolo. De l@s amig@s que se ríen cuando cantas (eructando) una rola de los Beatles o cuando te pedorreas tratando de imitar el sonido de una puerta en una escena de terror. No puedo creer que todavía me hagan reír esas pendejadas, jajaja. Si: podría negarlo y decirles que soy un ser maduro, con objetivos bien trazados “en la vida”. Me caga cuando las personas usan la frase “en la vida” para explicar algo. Recuerdo los anuarios de la secundaria o los chismografos que estaban repletos con el deseo de que fueras “alguien en la vida”. Pendejos. Ya son “alguien”, ya soy “alguien”. Por ser “alguien en la vida” se refieren a salir en la tele o algo así?, a tener varo?, el varo te hace “alguien en la vida?”. O “alguien en la vida” es alguien como Gandhi o que pedo…Bueno, pues aquí estoy, tratando de (en el parámetro de aquellos tarados compañeritos de secundaria) “ser alguien en la vida”. Pero creo que para eso, no hay que descuidar a l@s amig@s. El trabajo, los compromisos, el cansancio, las depresiones y la simple flojera hacen que los demos “por hecho”. Sabemos que ahí están l@s amig@s pero hay etapas en las que no vamos a su casa, no les llamamos por teléfono y ni siquiera un pinche correo electrónico. Tu pareja también, bajita la tenaza, contribuye a que no los veas. Si ustedes tienen una novia tonta, seguramente han escuchado frases como: -“Ash….es que a mi no me cae bien tu amigo, el que habla con puras groserías”-“Ash, es increíble como te llama y luego-luego vas. Ya ni conmigo eres así” El pinche “Ash!” es cagante, ¿verdad?. Derivó de un “Ay, oyes!” a un “Ash!”. -Ash, ahí vas otra vez a ver a esa vieja que nunca te ha dejado nada bueno. -Ash, mejor quédate aquí, conmigo. Es que a tus amigos, como que no les entiendo nada de lo que dicen. Y también está la novia que se cree bien lista y mas allá de todo lo que tus amigos puedan sentir, ver, decir o experimentar: -Ash no, ve tú, a mi me aburren. A veces, un amigo es un amigo por toda una vida llena de anécdotas, de risas y llanto. De putazos y buenos momentos. Pero a veces, un amigo lo es solo por una pequeña acción que ha tenido “para contigo” y que no duró ni dos minutos. Me caga la frase “para contigo”. UTA, vaya que me zurra. Entonces, tenías una puta espina en el pie y llegó como Androcles y te la quitó. Desde entonces, le vives agradecido. Ell@s, l@s amig@s, deberían entender que uno es un león (o un jabalí si quieres, o un marrano o una pinche lagartija) un animal salvaje y que no somos tan sofisticados como para recordar el cumpleaños, asistir a “reuniones” o comprar chocolatitos y mamaditas así. Pero que estamos POR SIEMPRE agradecidos. Bueno, pues lo saben. Solo hay que recordárselos de vez en cuando sin que importe el trabajo, la novia, el clima, tus peditos existenciales, el novio mamón al que le dan celos porque tu si haces reír a su chica y entonces, llega a la ELOCUENTE conclusión de que eres “un mamón”. A veces un correo basta. O dedicarles un blog: Hey! No te emputes!. Aquí estoy. Y siempre voy a estar para ti.

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