Los Domingos

Los domingos en la tarde me gusta salir y andar caminando o manejando despacio por la colonia donde vivo durante la semana laboral, que no es la misma en donde está mi casa-casa. Es una colonia relativamente tranquila a partir de las 4 de la tarde, los domingos. Para disfrutarla hay que evitar Av. Universidad que se pone hasta su pinche madre de autos con una sola persona que se van a meter a Plaza Universidad, Plaza Coyoacan, Sam’s, Walmart y Pabellón del Valle. Evitando esa “arteria” (como le llaman los mamones comentaristas de noticias) la Col. Del Valle es bien disfrutable, los domingos. Recalco que solo los domingos porque entre semana llega mucha gente que no vive aquí pero que aquí trabaja entonces no hay espacios para estacionarse, los viene-viene venden dichos espacios al mejor postor (los ñores de peluquín y LTD’s siempre ganan ó las “güeritas” profesionistas que hablan como chillando ay, ay, andale, si?, no me tardo nadita, por faaa…no seas malito, si?) y en las mañanas el caos lo provocan las señoras que van a dejar a sus hijos a los colegios medio-pirruris que hay en la zona. De hecho en la esquina de donde habito hay un colegio donde brilla cada lolita que uuuuuuuuuuuta: neta que ni las volteo a ver porque seguro me darían 30 años de cárcel sin derecho a fianza…tan solo de todo lo que me imagino. ¿Instalará tu nuevo Presidente una “policía del pensamiento”?. Yo creo que si pudiera…lo haría. Espino y Rivera Carrera al frente. Suena bien, no?. Así que aprovechemos que no nos han enviado fuerzas militares a nuestras mentes. Bueno, pues los domingos como a las 3 de la tarde, caminar por las calles no muy transitadas de la Del Valle es chingón. No solo el sol ilumina las pocas hojas que quedan en los árboles sino que casi no hay autos, ruido, personas. No hay reggaeton, no hay mucha basura, ni guaruras fuera de los pocos restaurantes que hay para los que pueden pagarse guaruras. No hay locos tratando de pasar con su auto primero que los peatones. Ni está de moda-decadencia como la Condecci, entonces no te topas en la banqueta ni en sus cafés a grupitos de “escenosos” que creen que los van a fotografiar para un anuncio de United Colors of Bennetton.Bueno, pues iba yo manejando despacio por una de sus calles más bonitas (los domingos) y en eso mi chica me dice: “Mira quien va ahí!”. Y cruzando una calle desierta iba un buen cuate al que no veo hace meses. Llevaba esa pinche chamarra de vagabundo que le late un chingo (y si tapa del frío) y un vaso desechable de café en la mano derecha. De hecho, antes de verlo frené para cederle el paso…y pasó. Es un cuate de esos pocos que tiene “mucha luz” como dicen las ñoras hippies o los chilangos que van los domingos a San Miguel de Allende. Este amigo tiene un imán que hace que todos los que lo conocemos queremos estar con él un ratito al mes, al menos. Y que obviamente, los seres “oscuros” odian. Hay seres oscuros que lo odian pero le hablan porque les sirve para sus propósitos porque (les digo) es un imán. Vamos, no son sus amigos pero siempre le rodean. A él le vale madre, pero sí se da cuenta. Vamos, no es pendejo. Y siempre está rodeado de gente…lo permite, se deja querer, entretiene y creo que somos pocos los que lo hemos visto REALMENTE encabronado por algo o alguien. Por lo general los sentimientos intensos-intensos se los guarda, por eso luego anda re-malo del estómago. Entonces, cuando frené para cederle el paso y mi chica lo ve me dice “¿Ya viste quien va ahí?”. Y antes de meter primera velocidad volteo a verlo. El pasa en su mundo. Eso si: quien sabe que tanto irá pensando o si tan solo va disfrutando “el clásico domingo tranquilo de la Col. Del Valle”. Creo que no me vió. Mi primer impulso fue gritarle…pero hubiera roto la tranquilidad del momento. El segundo impulso fue tocar el cláxon (peor aún). Y el tercer impulso fue el mejor: solo me quede ahí viéndolo caminar SOLO. Siempre que lo veo está rodeado de amigos o de rémoras o de personas que uno tiene que soportar pues por la chamba. No todas desagradables, eh?. Pero unas uuuuta, dañinas en verdad. Entonces, mientras lo veo caminar envuelto en su pinche chamarra de pana como de vagabundo SUPONGO que él también va disfrutando del domingo a las 4 de la tarde en la Del Valle. ¿Para que darle en la madre a su domingo a las 4 de la tarde en la Del Valle?. Ahora, a lo mejor nos vemos, nos abrazamos, nos saludamos pero eso siempre lo hacemos. Y disfrutar un domingo a las 4 de la tarde en la Del Valle como que se da pocas veces. Verlo caminar con su café, con un marco como la Del Valle en domingo a las 4 de la tarde, con su chamarra de vagabundo y sin estar rodeado de rémoras fue una gran imagen. ¿Para que alterarla?. ¿Para que alterarlo?. Cuando llegó a la mitad de la calle metí primera y seguí disfrutando del domingo a las cuatro de la tarde en la Del Valle aún más. Se siente bien ver a un amigo…y no molestar. Como decían los Beatles: “Dear Prudence”. JEjejeje. Le va a dar risa, al güey.

HOSTS

Warpig