Vecino gay odioso

Antes de que se me echen encima dos o tres ONG’s, hay que aclarar algo: Así como hay viejitas buena onda, hay viejitas mal pedo que ponchan los balones que llegan a caer en su patio. Así como hay profesores concientes de que el Cálculo Diferencial e Integral no te sirve si vas a ser Diseñador de interiores, hay profes mal pedo que te hacen memorizar el ciclo de Krebbs aunque saberlo no te sirve nunca para una chingada. Nunca. No he visto a nadie que en un ataque de asma, recite el mentado ciclo para entender el problema. Mas bien se ahogan y patalean y tosen.
Bueno, pues así como hay gays brillantes, amables, gays cultos, honorables, valientes, gays divertidos y/o revolucionarios ni pedo: también hay gays odiosos. Un chingo. Y uno vive aquí, en el departamento de al lado. Es decir: ¿Amanda Miguel a las diez de la mañana de todos los días, a todo volumen?. No mames. Los que realmente amamos la música tenemos audífonos o le subimos cabrón al stereo pero porque no vivimos en condominio.
Los gays odiosos quieren a huevo que todos escuchen su mierda, que los moleste, es su forma de “protestar”, de decir “aquí estoy, mírenme, soy como Will de “Will & Grace”. Pero no, cabrón: ¿Cuándo has visto a Will torturar a sus vecinos con música tan de la mierda?
Vamos, yo nunca pongo discos de Napalm Death o Anal Cunt a las tres de la mañana… ¡de los jueves!. Pienso en ti, gay. Te dejo dormir. Te considero. ¿Por qué no haces lo mismo?
¿Te das cuenta de la calidad de vida que tendríamos los habitantes de esta ciudad si el gay odioso nos considerara y si el microbusero nos considerara y si los políticos nos consideraran?
Así como las “nuevas tecnologías” han generado y provocado que se inunde el mercado con música chafa; ahora han permitido que el gay odioso le suba al “búfer” pa’ sentir esa Dulce-frase de “…reina, esclava o mujeeeeeeEEEEer”.
Además, que culero ha de sentir Amanda Miguel o Dulce (que pa’l caso es la misma cagada) al ser música de fondo a una sesión de chismes odiosos, de pláticas cebas. Cuando uno está escuchando música y alguien interrumpe, SE LE BAJA EL VOLUMEN. Por respeto a Pink Floyd, a Rob Zombie, a Porcupine Tree, a Queens of the Stone Age. Por respeto a Black Rebel Motorcycle Club, a Lisa Gerrard y por supuesto: por respeto a esa persona que nos quiere comunicar algo. Pero no: el gay odioso continúa bailoteando, gritando peor, si…PEOR!!! que Amanda Miguel y hablando por teléfono al mismo tiempo que regaña con otro gay menos odioso.
La adquisición en abonos chiquitos de equipos de sonido es la peor mamada del mundo: el gay exhibicionista odioso ahora ya tiene otra forma de darse a notar, porque ya antes podíamos bloquear su muy mal gusto musical con tapones para los oídos o buen rock. No, ahora, el gay odioso ya puede hacerse SENTIR. Con el “búfer”, así le dice.
-Ash, zzzúbele, ezzza mencanta: “¡…reyna, esclava o mujeeeeeer!”.
Postdatas:
a) No compren “Blade: Trinity” en los Blockbusters nacionales. Se ve peor que vhs pirata. Y es que en su afán de “combatir la piratería” los consorcios del entretenimiento han traído ediciones como brasileñas-panameñas-sabor que están chafas y cuestan menos o viceversa.
b) Amantes tardíos del rock progresivo, vayan a la conocida tienda de discos de nombre yucateco y atásquense de discos que han puesto en barata después de que todos nos burlamos de sus precios ridículamente altos: Le Orme, Popol Vuh, Gentle Giant y muchos más a precios (ahora sí) accesibles.
c) Escucha mi podcast y no seas tan exigente, que és el primero que hago.
d) Gracias.

HOSTS

Warpig